Jornadas de Seguridad Ciudadana al Ayuntamiento de L’Hospitalet

Quisiera expresar, en nombre del Grupo Parlamentario del PSUC, nuestro agradecimiento al Ayuntamiento de Hospitalet por la invitación que nos ha cursado para participar en esta Mesa Redonda. Invitación que ha sido recibida con gran ilusión por nuestra parte. Participamos con el afán de contribuir, con nuestro grano de arena, en esta difícil tarea de garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Estamos convencidos que estas Jornadas, organizadas por el Ayuntamiento de Hospitalet, van a ser un éxito, que van a ayudar a mejorar las actuaciones en el terreno de la seguridad pública, que Hospitalet va a salir beneficiado, pero también el resto de las poblaciones del cinturón industrial que sufren, con características similares, el fenómeno de la inseguridad ciudadana.

La inseguridad ciudadana que padecemos es producto del actual sistema económico social en que se basa la organización de la sociedad en que vivimos. Los vaivenes de la estructura económica, basada en el beneficio privado y no en el de la colectividad, originan en la actual coyuntura de crisis un paro galopante que se sitúa, según cifras oficiales del Departamento de Treball de la Generalitat de Catalunya, en 260.202 personas en el mes de julio. Paro forzoso que tiene su máxima expresión territorial en el cinturón industrial de Barcelona, y que tiene en los jóvenes un peso importantísimo: el 44’9%. Origina, también, déficits en equipamientos sociales como en la Enseñanza, en el Urbanismo, en instalaciones deportivas, culturales, recreativas, etc.

No debemos olvidar que el sistema social actual conduce a la disolución de los vínculos comunitarios; a la disgregación de la sociedad civil, como consecuencia del individualismo; el afán posesivo; la constante incitación al consumismo; la insolidaridad y el espíritu competitivo; factores estos que tienen incidencia en el proceso de agravación de las conductas delictivas.

A nadie se nos escapa que los fenómenos antes descritos son cimientos, son causas en las que se asienta y desarrolla la inseguridad ciudadana. Para combatir, disminuir y contribuir a atajar la delincuencia es necesario desarrollar una política de Estado, es decir, desde el Gobierno Central, desde los Gobiernos Autonómicos, en el caso de Catalunya desde el C. Executiu de la Generalitat; desde las cámaras parlamentarias, por lo tanto desde el Parlament de Catalunya; desde los Ayuntamientos… Política que tienda a disminuir el paro, a crear escuelas, a dotar a las poblaciones de las instalaciones escolares, deportivas, culturales, recreativas… necesarias.

La realidad antes descrita es sufrida, con más crudeza i agravada por las influencias de las situaciones familiares, en las poblaciones del cinturón industrial, operándose la existencia de pre delincuencia en niños de edad escolar, que además de sus actividades antisociales, siguen en su mayoría la carrera de la marginación social y las acciones delictivas.

En el campo de la enseñanza hay que redoblar esfuerzos para frenar este fenómeno. En este terreno, hay que conseguir una escolaridad total y gratuita, con los maestros necesarios y el número de alumnos por aula convenientes, menos que los existentes en la actualidad. Hay que rectificar la tendencia a la inestabilidad de los maestros para configurar una plantilla ligada a la realidad de las localidades.

Iniciativas que tiendan a organizar el tiempo libre de los escolares, y la implantación de gabinetes psicopedagógicos que no suplan las deficiencias estructurales de la Generalitat, sino que complementen y coordinen los psicólogos existentes en los colegios, que deberían ser en número de 1 por cada 6 aulas.

La delincuencia es un problema social y político, nunca exclusivamente policial. Sin embargo, paralelamente a una acción de gestión y de gobierno, en las líneas antes descritas, que golpee en las causas que generan la inseguridad ciudadana, que es un trabajo lento pero necesario que debemos ampliar y profundizar… paralelamente, es vital que actúen los cuerpos de seguridad (CCSS) para garantizar la tranquilidad del ama de casa que va al mercado, del padre de familia que vuelve del trabajo, del comerciante que gana su semanada, de la joven que brutalmente puede ser violada.

Hay que garantizarles su derecho a la convivencia cívica y pacífica con unos Cuerpos de Seguridad (CCSS) que estén patrullando por las calles y no acuartelados, conociendo los problemas colectivos, en pleno contacto con los ciudadanos, desarrollando una labor preventiva, disponiendo de una buena formación profesional y con una actitud firme y comprometida en la defensa del Orden Democrático.

De esta forma, Cuerpos de Seguridad y población se acercarán cada vez más. El divorcio y el recelo que existe, actualmente, desaparecerá.

Hoy ya está formada, tal y como dispone el Estatut, la Junta de Seguridad. La inexistencia de la Policía Autónoma es la excusa para justificar que su actuación no sea brillante. Sin embargo, ni su composición ni sus criterios corresponden a las necesidades de Catalunya.

Es necesario que la Junta de Seguridad tenga unos criterios de actuación que no deben basarse, solamente, en coordinar aspectos técnicos referentes al material y a los hombres disponibles, sino a poner en marcha planes preventivos de Seguridad Ciudadana coordinando, de una forma real y práctica, los diversos cuerpos de seguridad.

Todo ello en la perspectiva, contemplada en el Art. 150-2 de la Constitución, de los necesarios traspasos de servicios policiales –dependientes hoy del gobierno central- a la Generalitat. Perspectiva que configuraría una verdadera Policía Autónoma, real en efectivos, sin crear nuevos cuerpos y sin entrar en contradicción con la existencia de otros Cuerpos de Seguridad, similares y con las mismas funciones, en el marco autonómico.

En el marco municipal, acercándonos más al título de esta Mesa Redonda, destacan principalmente 3 temas:

1.- Atribuciones del Alcalde y características de la Guardia Urbana.

Es necesario que se legisle urgentemente sobre las competencias que los Alcaldes y los Ayuntamientos deben de poseer en materia de seguridad pública, así como de los Estatutos y funciones de la Guardia Urbana.

Los cuerpos de seguridad que actúen en una localidad deben estar coordinados por el Alcalde, por ser la autoridad que mejor conoce la ciudad, sin perjuicio que el Gobernador Civil asuma, personal y directamente, si lo cree conveniente, el mando.

Las G.U. no deben contraponerse con los otros cuerpos policiales que actúan en el municipio, debiendo tener unas competencias claramente delimitadas, cuyos aspectos más significativos podríamos centrarlos en la vigilancia y protección del tráfico, vigilancia nocturna, cumplimiento de las Ordenanzas Municipales; unidades específicas para el control de precios y mercados, para la defensa del medioambiente y de la calidad de vida, para infracciones urbanísticas, etc.

Hay que organizar y potenciar los cursos y jornadas necesarios para dotar a las G.U. de una excelente formación técnica y profesional, dotándolas de los medios eficaces, todo ello para conseguir eficacia y rentabilidad, lo que beneficiará al conjunto de la población y será símbolo de una buena gestión, en este terreno, del Ayuntamiento correspondiente.

2.- Coordinación Policías Locales.

 La Generalitat, según establece el Art. 13-3 del Estatut, tiene la competencia de coordinar la actuación de las Policías Locales. Dicha competencia deberá ser desarrollada por el Parlament mediante tarea legislativa. La Ley de Coordinación de Policías Locales no debe de significar, bajo ningún concepto, pérdida de atribuciones de los Ayuntamientos en materia de policía Local, sino que la Generalitat proporcione elementos y criterios de homogeneización sobre estas policías en el ámbito autonómico. Por ejemplo: Estatuto general, escuelas de mando, escuelas básicas para guardias, especialidades, transmisiones unificadas o conectadas, medios operativos, uniformidad, unificación de armamento, de técnicas, de métodos, etc.

 Comisiones de Seguridad Locales.

Otro tema, y con este finalizo mi intervención, es el de la creación de Comisiones de Seguridad en las localidades, que deberían estar formadas por los mandos de los distintos cuerpos de cada localidad y por los responsables municipales, con el propósito de coordinar las actividades de vigilancia y prevención policial teniendo presente las prioridades y disponibilidades, así como conocer e informar de todas las materias relativas a la Seguridad Ciudadana en el ámbito municipal.

Esta alternativa pudo tomar cuerpo tras las elecciones municipales, ya que diversos ayuntamientos intentaron, con sus matices y peculiaridades, impulsarlas. No fue posible su plasmación en la práctica debido a las orientaciones del gobierno de UCD que, coherente con sus directrices monopolizadoras de las tareas de Seguridad Ciudadana y Orden Público, coherente con su filosofía de identificar, erróneamente, Gobierno con Estado, impidió que dicha experiencia funcionase.

Hoy podríamos, en estas Jornadas de Seguridad Ciudadana organizadas por el Ayuntamiento de Hospitalet, pasar balance de la experiencia y valorar la justeza de dicha iniciativa. No es posible, y la alternativa de Comisiones de Seguridad a nivel local sigue siendo válida, a la espera que las condiciones políticas permitan su composición y funcionamiento.

Muchas gracias por su atención.

 Intervenció com a membre del Grup Parlamentari del PSUC